Sinopsis
Cumplí con mi compromiso de obediencia, dado por las máximas: “el que obedece nunca se equivoca” y “la obediencia es la columna vertebral del sodálite”. Siempre me he caracterizado por ser fuerte y me mantuve fuerte en el propósito de obedecer y cumplir con mi compromiso sabiendo que ya no quería seguir más en la comunidad. Sin embargo, mi “obediencia” a mis superiores me llevó a colapsar y hacerme daño. Durante el tiempo que estuve forzándome a obedecer y seguir en la comunidad aunque no lo deseaba, que fueron alrededor de dos años, mi cuerpo somatizó dicha experiencia de sufrimiento y desarrollé síntomas como reflujo gástrico, tendinitis tensional, perdida de peso y ataques de ansiedad. Me estaba rompiendo, y eso hizo que cometiera actos buscando transgredir dicho sometimiento y abuso de autoridad que me era impuesto. Ya lo había buscado hacer en mi experiencia comunitaria en Costa Rica, que fue donde empecé a querer salirme de la comunidad, entrando a internet a mirar po...