Las utopías no existen
Sentado en mi pupitre escuché que decían mi nombre: - Por favor, vente un momento- me dijo el psicólogo, desde el marco de la puerta, sin terminar de ingresar al salón de clases. La profesora me miró como invitándome a salir. - Cuéntame ¿Cómo estás? – Me preguntó el psicólogo mientras me acercaba una silla. - Bien - Y ¿qué tal con tus compañeros? Me dicen que no hablas mucho… - Mm, sí. A veces no me provoca hablar mucho- repuse. - Ok, ok. Y ¿qué tal con tu familia? ¿Todo bien? - Supongo que sí. Tal vez. - Cuéntame un poco… Meses a...